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Aspectos epidemiológicos
Los episodios
de enfermedades respiratorias en niños han aumentado
en las últimas décadas y, sobre todo, los de sinusitis32-35.
Los aspectos determinantes de este aumento están relacionados
a los cambios en el estilo y en las condiciones de vida de la población,
que propician, directa o indirectamente, un aumento de la intensidad
y/o frecuencia de factores agresivos a la mucosa sinusal, infecciosos,
químicos y alérgicos (ver fisiopatología)36-37.
Con relación
al medio ambiente, ha habido una progresiva urbanización
de la población infantil, con empeoramiento de la calidad
del aire inhalado, dentro y fuera del domicilio familiar8.
En las viviendas, el humo del tabaco y el gas de la cocina agravan
la situación, a la vez que aumenta el impacto a medida que
las viviendas sufren una progresiva reducción de sus dimensiones.
Además de ésto, frecuentemente los ambientes no se
ventilan y solean adecuadamente lo que promueve la humedad y el
consiguiente aumento de los alérgenos (ácaros y hongos)
inhalados36. La polución extradomiciliaria también
se ha acentuado, por el intenso contacto con los residuos de combustión
de los automóviles, tanto gases como partículas38
Incluso en las zonas rurales, donde el medio ambiente está
más preservado, las extensas áeas de quema controlada
pasaron a determinar, en muchos lugares, niveles de poluentes acentuadamente
irritantes para las vías aéreas8.
En cuanto al estilo
de vida, el trabajo femenino ha determinado que pasara a ser habitual
el frecuentar guarderías así como la escolarización
precoz de los niños, lo que ha llevado a una gran elevación
en los índices de infecciones respiratorias39,40.
En estos locales se facilita la transmisión de agentes virales,
determinando una prevalencia de cuadros respiratorios cinco veces
superior o más al que se verifica entre los niños
que permanecen en sus domicilios39,40. Otro hábito
que se ha acentuado en un sector de la población urbana es
el de la natación. Esta práctica, que puede presentar
otras ventajas para la salud de los niños, se junta al aumento
de la irritación de la mucosa rinosinusal y a la aparición
de sinusitis6,41.
El que las mujeres
(madres) trabajen fuera de casa también ha tenido otras implicaciones
como el destete precoz, la alimentación a base de leche de
vaca y la utilización de alimentos industrializados (con
aditivos químicos). Todo esto propicia la aparición
de la alergia alimentaria, con un posible impacto en los cuadros
respiratorios42-43.
Dentro de las enfermedades
respiratorias, las sinusitis han pasado a tener un papel progresivamente
más reconocido tanto entre lo niños con problemas
respiratorios agudos como en aquellos con problemas crónicos44-47.
En las últimas tres o cuatro décadas, el diagnóstico
de sinusitis aguda en los servicios de urgencia, se ha elevado más
de diez veces. Hace tres décadas, la frecuencia de diagnósticos
de sinusitis era de 0,2% en los servicios pediátricos de
urgencia, incidencia que hoy está estimada entre el 0,5%
y el 5%44-47. El aumento del número de casos reconocidos
de sinusitis se debe a un incremento real en la aparición
del cuadro y a una atención progresivamente mayor de los
pediatras y otorrinolaringólogos hacia el mismo3,21,48.
Sin embargo, la afección de las cavidades paranasales es
mucho más frecuente de lo que muestran los índices
antes mencionados49-51. Las frecuentes rinofaringitis
virales agudas podrían, en un significativo número
de casos, reconocerse como rinofaringosinusitis51. De
hecho, las cavidades paranasales están contiguas, tienen
el mismo epitelio y se comunican directamente con las fosas nasales,
infectándose al mismo tiempo12.
El diagnóstico
de sinusitis crónica (duración superior a tres meses)
también se ha establecido más frecuentemente31,47,52.
Particularmente entre los alérgicos, mucoviscidóticos
y portadores de discenesia ciliar primaria, una atención
dirigida a patologías crónicas rinosinusales ha elevado
el índice de reconocimiento de complicaciones en estas áreas53,54
Todavía
existe una gran diferencia entre los índices que estiman
la incidencia de los cuadros agudos y los que indican la prevalencia
de los crónicos en diferentes muestras poblacionales55-57.
Esta variación de índices es, muchas veces aparente,
y refleja la utilización de diferentes criterios diagnósticos.
Consideremos la distorsión que se ha comprobado en muchos
casos, resultando de la valoración de las radiografías
simples de las cavidades paranasales, realizadas en un gran número
de niños equivocadamente diagnosticados como portadores de
sinusitis aguda (ver comprobación diagnóstica)3.
En principio, sólo debemos aceptar variaciones mayores en
cuanto a la incidencia y a la prevalencia de las sinusitis aún
cuando las poblaciones o muestras de los estudios sean diversas
en cuanto a los rangos de edad y a la presencia de otros factores
de riesgo28-62.
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